Desafíos estructurales en renovación de flota

Desafíos estructurales en renovación de flota

Amy Vela / Monitor Negocios

La renovación de flota sigue siendo uno de los grandes desafíos del autotransporte en México. Para los transportistas, la decisión de sustituir unidades no solo está marcada por el ciclo operativo o los compromisos contractuales, sino por un entorno donde el precio, la confiabilidad mecánica y la certeza legal no siempre caminan de la mano.

Para los pequeños y medianos empresarios, la presión por mantener sus unidades en operación los lleva, en muchos casos, a optar por soluciones inmediatas que pueden comprometer su desempeño futuro, de acuerdo con Alfredo Amador, director general de Panamotors.

Uno de los factores que continúa distorsionando el mercado, es la importación de camiones usados desde Estados Unidos. 

Aunque estas unidades resultan altamente competitivas en precio, su historial mecánico y legal no siempre es claro.

Pese a que la Cámara Nacional del Autotransporte de Carga (Canacar), la Asociación Nacional de Productores de Autobuses, Camiones y Tractocamiones (ANPACT), en conjunto con las secretarías de Economía (SE) y de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) impulsaron el Acuerdo sobre Condiciones Ambientales en la Importación de Vehículos Usados, que busca evitar el ingreso de unidades al país con más de 10 años de antigüedad, el mercado de camiones usados importados continúa representando un reto para el sector, particularmente por la persistencia de unidades con alto desgaste operativo y riesgos legales y mecánicos para los transportistas.

De acuerdo con Panamotors, muchos de estos vehículos llegan con más de un millón de millas recorridas, lo que eleva de manera significativa los requerimientos de mantenimiento y los costos posteriores a la compra. 

A esto se suma el riesgo de una importación incorrecta, que puede limitar su uso en determinados tramos o generar problemas documentales para el transportista.

En este contexto, el desafío para el sector no solo es acceder a unidades más accesibles, sino evaluar la viabilidad de la inversión en el mediano y largo plazo. 

Para las grandes flotas, el reto pasa por mantener costos de operación previamente presupuestados, donde el rendimiento de combustible y la frecuencia de mantenimiento se convierten en variables críticas. 

Para los transportistas en crecimiento, el precio sigue siendo determinante, pero cada vez resulta más relevante contar con certeza sobre el estado real de la unidad adquirida.

Frente a este panorama, Amador explicó que empresas del mercado de tractocamiones seminuevos han enfocado su estrategia en atender un abanico más amplio de necesidades operativas, que va desde camiones ligeros hasta tractocamiones y equipo vocacional.

Este enfoque responde a una realidad del sector: los transportistas no enfrentan los mismos retos en todas las etapas de su crecimiento, y la decisión de inversión suele estar condicionada por la falta de información clara sobre el historial y las condiciones reales de las unidades disponibles, explicó el directivo.

Uno de los principales desafíos del mercado de seminuevos sigue siendo elevar el estándar de una actividad que históricamente ha operado con altos niveles de informalidad, añadió.

La profesionalización de los procesos, la trazabilidad de las unidades y la certidumbre sobre el retorno del capital invertido aparecen como elementos clave en un entorno donde el tractocamión continúa siendo un activo productivo, cuyo valor depende, en gran medida, de su capacidad para mantenerse en operación constante.

En un contexto marcado por la incertidumbre económica y la presión financiera sobre los transportistas, la discusión en torno a los seminuevos deja de centrarse únicamente en el precio de compra y se desplaza hacia factores como la continuidad operativa, la gestión del riesgo y la sostenibilidad económica de la inversión en el tiempo.

De acuerdo con la ANPACT, por cada 100 nuevos camiones armados, entran a México 61 usados, lo que representa un foco de inseguridad en las carreteras del país, ya que varias de las unidades han alcanzado un millón de millas. Según el organismo, entre 2022 y 2024 la importación de ese tipo de vehículos pasó de ocho mil 71 a 29 mil 790, un crecimiento de alrededor de 269 por ciento.

Amy Vela

Comunicóloga egresada de la UANL, especializada en innovación tecnológica e inteligencia artificial, con cobertura en México y Estados Unidos.