Innovación desde las aulas

Innovación desde las aulas

Amy Vela / Monitor Negocios

Desarrollar habilidades de comunicación, perder el miedo al juicio social, construir una red de apoyo, enfocarse en la innovación y sostenibilidad, así como aprovechar las oportunidades cercanas son algunos de los consejos de la emprendedora Camila Robles Nava, estudiante de quinto semestre, de la primera generación de la carrera de Emprendimiento e Innovación, de la Facultad de Contaduría Pública y Administración (FACPYA) de la UANL.

Robles cambió su rumbo profesional apenas un día antes de que cerraran las convocatorias oficiales en su facultad. Su historia es un testimonio de audacia y visión temprana dentro del ecosistema universitario actual y fue compartida el 24 de febrero en el auditorio “C.P. Juan Moreno Pérez”, de la facultad con la charla “El don de crear un emprendimiento: mi experiencia de éxito”.

Antes de ingresar a esta licenciatura, Camila se había decidido por la mercadotecnia, pero buscaba un enfoque mucho más práctico y orientado hacia los negocios. Cuando se enteró de la apertura de este programa, no dudó en inscribirse para formalizar su pasión natural.

“Un emprendimiento es realmente crear algo desde cero que traiga algo innovador y aparte sea sostenible. Nosotros pensamos que es por el hecho de vender algo o revenderlo, pero realmente no es así, es algo más”, comentó Robles Nava, quien decidió cambiar su vida académica y ahora convive con otros jóvenes que ya gestionan sus propios proyectos.

El espíritu emprendedor de Robles Nava no surgió en el aula, sino que se manifestó desde que cursaba el tercer grado de primaria. Motivada por su madre, comenzó vendiendo borradores y pulseras de ligas entre sus compañeros de escuela: todo un éxito.

Esa etapa inicial le permitió entender que cualquier producto económico podía transformarse en una oportunidad de negocio escalable.

A lo largo de su crecimiento, Camila perfeccionó su capacidad para identificar qué artículos eran los más adecuados para el mercado. Esta formación empírica le brindó una ventaja competitiva al momento de enfrentar los retos teóricos de su actual formación profesional.

“Mi mamá siempre fue como, ¿sabes qué? Si algo te sale más económico y lo puedes vender, véndelo. Entonces siempre comprábamos cosas en Estados Unidos y los vendía en la escuela, siempre fue de poco en poco”, indicó Camila, para quien la curiosidad y la acción son motores fundamentales para cualquier futuro empresario exitoso.

En su salón de clases, compuesto originalmente por tres grupos que se redujeron a uno de 50 alumnos, la dinámica es vibrante. Los estudiantes no solo asisten para escuchar lecciones, sino que comparten experiencias reales sobre inversiones y negocios familiares activos.

Esta interacción constante nutre el aprendizaje colectivo y fortalece los vínculos entre los miembros de esta generación pionera.

El plan de estudios incluye materias fundamentales como bases del emprendimiento y talleres de creatividad para el desarrollo de ideas nuevas. El objetivo principal es entrenar el cerebro para detectar problemáticas sociales y diseñar soluciones que sean técnicamente ingeniosas. Para Camila, esta carrera combina a la perfección la estructura de la ingeniería con la libertad expresiva de las artes.

“Siento que sin comunicación no puedes hacer absolutamente nada. Desde el abordar a una persona hasta llegar a venderle tu producto y poder enamorarlo de la idea, esa fue una parte fundamental para mi éxito”, señaló Robles Nava.

Amy Vela

Comunicóloga egresada de la UANL, especializada en innovación tecnológica e inteligencia artificial, con cobertura en México y Estados Unidos.