Peso fuerte y retrasos en pagos en dólares presionan la liquidez de las PyMEs exportadoras de México y NL
México reafirma su papel como principal socio comercial de Estados Unidos, con un intercambio bilateral de más de 231 mil millones de dólares en el primer trimestre de 2026, equivalente al 16.3% del comercio total de mercancías del vecino país. Sin embargo, detrás de este dinamismo, las pequeñas y medianas empresas exportadoras (PyMEs) enfrentan un reto crítico: transformar sus ventas en liquidez inmediata.
De acuerdo con Marco, plataforma de infraestructura financiera para compañías latinoamericanas con operaciones en EE.UU., la apreciación del peso frente al dólar, los plazos de cobro que pueden extenderse entre 30 y 120 días, y un entorno regulatorio más exigente están presionando el flujo de efectivo de las PyMEs exportadoras.
EL IMPACTO EN NUEVO LEÓN
El estado concentra más del 25% de las exportaciones manufactureras del país, con clústeres automotriz, aeroespacial y de electrodomésticos que dependen de cadenas de suministro ágiles.
Según la Secretaría de Economía, el 99.8 por ciento de las unidades económicas en México son MiPyMEs, y en Nuevo León representan el núcleo de la actividad empresarial, generando empleo y participando cada vez más en cadenas globales de valor.
El comercio electrónico en la entidad creció más del 20% en 2025, pero muchas PyMEs aún enfrentan dificultades para sincronizar inventarios, ventas físicas y digitales, lo que limita su competitividad.
Durante el primer semestre de 2026, el peso acumuló una apreciación de 2.86%, cerrando junio en torno a 17.50 pesos por dólar. Para una PyME exportadora, esta variación puede significar pérdidas inmediatas: una factura de 100 mil dólares emitida a 18.00 pesos por dólar equivale a 1.8 millones de pesos, pero si el pago se recibe con un tipo de cambio de 17.50, el ingreso se reduce a 1.75 millones, es decir, 50 mil pesos menos.
“La oportunidad para las empresas mexicanas de hacer negocios con Estados Unidos nunca había sido tan grande. Sin embargo, vender ya no es el principal reto; hoy el desafío es convertir esas ventas en liquidez. Cuando una empresa espera hasta cuatro meses para cobrar una factura emitida en dólares, enfrenta costos financieros, incertidumbre cambiaria y una menor capacidad para reinvertir, contratar personal o seguir creciendo”, señaló Peter Spradling, CEO y cofundador de Marco.
ENTORNO REGULATORIO Y FINANCIERO
Además del riesgo cambiario, las PyMEs deben cumplir con procesos de validación bancaria, normas KYC y AML, revisiones fiscales y conversiones de divisas que retrasan aún más la disponibilidad de recursos. La AmCham México y KPMG coinciden en que la infraestructura financiera es esencial para sostener la competitividad regional.
Marco ha desarrollado una plataforma que integra financiamiento sobre cuentas por cobrar, pagos internacionales, administración de flujo de efectivo y acompañamiento fiscal y regulatorio. El objetivo: reducir el tiempo entre concretar una exportación y disponer efectivamente de los recursos.
El Banco de México reporta que en 2025 operaban 795 fintechs en el país y proyecta que sus ingresos podrían multiplicarse 4.6 veces hacia 2028, reflejo de la creciente demanda de soluciones digitales para comercio exterior.
Mientras que Nuevo León fortalece su papel como motor industrial y exportador de México, el verdadero desafío para sus PyMEs no es vender más, sino convertir esas ventas en liquidez sin fricciones. La capacidad de acceder a infraestructura financiera especializada será determinante para que las empresas del estado capitalicen las oportunidades del mercado estadounidense.
