Frenaría la falta de energía el auge de los centros de datos
La disponibilidad y abastecimiento de la energía eléctrica se perfila como el principal obstáculo y freno para el desarrollo de los centros de datos en el continente americano, señala un análisis de Wärtsilä, proveedor de soluciones energéticas flexibles.
“La creciente brecha entre la velocidad de desarrollo de los centros de datos y la capacidad de los sistemas eléctricos para abastecerlos podría convertirse en un freno material para el crecimiento de la infraestructura de IA en las Américas”, revela el estudio Wärtsilä
La compañía denominó a este fenómeno como “speed to powerless”, esto se refiere al riesgo de que la demanda de infraestructura digital crezca más rápido de lo que las redes eléctricas pueden abastecer de forma confiable.
“El “speed to powerless” es una problemática impulsada por la convergencia de largas filas de interconexión, restricciones de transmisión, plazos de entrega de equipos y retrasos regulatorios.
Destaca que, “en México, la brecha entre los tiempos de construcción y la expansión de la red eléctrica está impulsando el interés por modelos de autoconsumo, particularmente en zonas con estrés hídrico como Querétaro”.
Indica que un factor adicional: la escasez de agua limita el uso de turbinas de gas aeroderivadas, que requieren mayor volumen para refrigeración.
“En México y algunas partes de Estados Unidos, la escasez de agua está reduciendo aún más el abanico de tecnologías energéticas viables, ya que los requisitos de refrigeración para turbinas de gas aeroderivadas generan una demanda significativa en regiones donde el suministro ya está bajo presión.
“En Estados Unidos, cerca de 2,600 gigawatts de capacidad de generación y almacenamiento buscaban conectarse a la red hacia finales de 2025, lo que generó incertidumbre para los desarrolladores que dependen del suministro tradicional”, explica el estudio.
Indica que las regiones operadas por PJM y ERCOT concentran las principales barreras, mientras California, Arizona y el noroeste del Pacífico anticipan fuerte crecimiento.
En Brasil, la proyección de carga de centros de datos para 2030 se ajustó al alza en 60% —de 18.9 a 30.3 teravatios-hora anuales— apenas tres meses después de publicada la planificación energética oficial del país, lo que evidencia la velocidad con la que la demanda real rebasa las estimaciones.
Chile, por su parte, enfrenta saturación en sus corredores de transmisión y aún procesa las lecciones del apagón nacional de febrero de 2025, lo que ha puesto el foco en la resiliencia energética.
Argentina cuenta con recursos naturales favorables y un régimen de incentivos a la inversión, aunque persisten riesgos por subinversión en red e incertidumbre política.
Como respuesta, Wärtsilä plantea el desarrollo de “macroredes”: sistemas total o parcialmente aislados de la red, con más de 100 megawatts de capacidad en sitio, que puedan operar de forma autónoma y eventualmente interconectarse.
Según el análisis de la compañía, los motores de combustión interna (RICE) ofrecen una ventaja de costo eléctrico de 25% frente a las turbinas de gas aeroderivadas —aproximadamente 86 dólares por megawatt-hora frente a 111— lo que representaría un ahorro anual cercano a 178 millones de dólares para un centro de datos de un gigawatt.
“El riesgo no es que el mercado se desacelere, sino que crezca más rápido de lo que puede abastecerse de energía de forma confiable”, afirmó Risto Paldanius, vicepresidente para las Américas de Wärtsilä.
