Energía almacenada: el boom de 77% que ya llegó a México
El almacenamiento de energía en baterías (BESS) se consolidó como una solución estratégica en el sector industrial global: su capacidad instalada creció 77 por ciento entre 2023 y 2025, pasando de 11.8 GW a 20.9 GW, según datos de la Agencia Internacional de Energía (IEA).
En México, el fenómeno refleja una urgencia estructural: el 91 por ciento de los parques industriales experimentó fallas en el suministro eléctrico en 2023.
Ya no se trata únicamente de respaldar operaciones ante interrupciones. El almacenamiento de energía se ha convertido en un activo estratégico que permite a las empresas administrar costos, garantizar continuidad y prepararse para un entorno eléctrico cada vez más demandante.
Un problema estructural en México
Según la Asociación Mexicana de Parques Industriales Privados (AMPIP), el 91% de los parques industriales del país experimentó al menos una falla en el suministro eléctrico durante 2023, principalmente en regiones clave como Ciudad de México, Nuevo León, Coahuila, Chihuahua, Guanajuato y Jalisco.
Esta realidad subraya un desafío claro: mientras la demanda energética crece y el nearshoring impulsa la instalación de nuevas operaciones industriales, la infraestructura de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) opera al límite de su capacidad.
Los sistemas BESS ofrecen tres funciones que las industrias buscan resolver de forma paralela:
1.- Continuidad operativa garantizada. Los sistemas BESS entran en operación en 200 milisegundos al detectar una falla, manteniendo la continuidad sin intervención humana. En sectores como manufactura de precisión, alimentos con cadena de frío, o procesos químicos y farmacéuticos, este tiempo de respuesta es crítico: un corte de segundos puede detener la producción, invalidar lotes completos o generar pérdidas contractuales significativas.
2.- Optimización tarifaria mediante traslado de carga. Las tarifas industriales de CFE establecen cargos diferenciados por horario (base, intermedio y punta). Los sistemas BESS pueden cargarse durante horarios económicos y descargar durante horarios de pico, reduciendo entre 20 y 40 por ciento los costos energéticos mediante arbitraje inteligente.
3.- Energía como variable estratégica. Las empresas que aprendan a gestionar la energía de forma inteligente serán más competitivas y resilientes.
El mismo sistema que respalda interrupciones también reduce picos de demanda, estabiliza voltaje y protege equipos sensibles.
Además de los beneficios operativos, el marco regulatorio para almacenamiento se solidificó en 2025 con la publicación del Acuerdo A/113/2024 de la Comisión Reguladora de Energía (CRE), eliminando incertidumbre legal y acelerando la implementación de BESS en sitios industriales.
“La energía dejó de ser únicamente un insumo operativo. Hoy es una variable estratégica del negocio”, señala Víctor Mejía, Chief Commercial Officer de Energía Real.
“Durante años, las empresas pensaron en el almacenamiento únicamente como un sistema de respaldo. Hoy se ha convertido en un activo financiero y operativo que permite administrar el costo de la energía, reducir riesgos de interrupción y preparar las operaciones para un entorno eléctrico cada vez más demandante”.
El crecimiento acelerado de BESS en México refleja una tendencia global que va más allá de la tecnología: es una transformación profunda en cómo las empresas se relacionan con la energía como recurso estratégico.
