Acelera IA la demanda eléctrica
El crecimiento de la inteligencia artificial está generando un problema que las empresas de servicios públicos no esperaban: la demanda de energía es ahora tan impredecible que 77% de las utilities globales reconoce que no puede pronosticar con precisión el consumo futuro. Además, casi 80% espera picos de demanda más extremos y volátiles un cambio estructural que está obligando a redefinir cómo se genera, distribuye y consume la energía.
El diagnóstico surge del informe más reciente del Instituto de Investigación de Capgemini, que encuestó a más de 600 ejecutivos del sector eléctrico a nivel global. Los resultados muestran una crisis silenciosa en la planificación energética: mientras los centros de datos de IA consumen cada vez más electricidad, nadie sabe cuánta exactamente necesitarán mañana.
El problema de las “cargas fantasma”
Una de cada cinco solicitudes de energía para centros de datos nunca se materializa, distorsionando completamente los pronósticos. El 67% de las utilities identifica estas “cargas fantasma” demandas proyectadas que nunca llegan como un desafío crítico que genera indecisión en inversiones multimillonarias.
“Si una empresa de servicios públicos se prepara para recibir 100 megawatios de un centro de datos de IA y solo llegan 80, eso no es un ahorro. Es dinero invertido en infraestructura que no se usa, mientras que otras regiones sufren apagones”, explica el fenómeno desde la perspectiva de operadores.
El dilema es brutal: las utilities deben decidir cuánta capacidad financiar, dónde priorizar inversiones en modernización de la red, y cuándo hacerlo, evitando activos varados (infraestructura cara que queda inutilizada). Simultáneamente, 68% de los ejecutivos anticipa escasez porque la demanda de centros de datos crece más rápido de lo que pueden ampliar la oferta.
El consumo de electricidad derivado del entrenamiento e inferencia de IA crecerá de 25% a 60% de la demanda total de centros de datos en los próximos tres a cinco años, desplazando otras cargas de trabajo de TI. La concentración geográfica de estos centros agrava el problema: más de la mitad de las utilities identifican la concentración de carga como un obstáculo importante para un servicio confiable, generando cuellos de botella localizados que afectan la estabilidad del sistema.
Para México, esto es crítico. El nearshoring ya está trayendo centros de datos de empresas globales a Nuevo León, Chihuahua y otras regiones. Si la demanda es impredecible y concentrada, el colapso de CFE podría no ser una amenaza futura podría ser una realidad en algunos puntos del país.
Aunque la IA está generando el caos en las redes, la IA también es parte de la solución. El 60% de las utilities espera que la analítica avanzada impulsada por IA genere mejoras superiores a 10% en reducción de fallas, productividad operativa y prevención de interrupciones. El problema: solo 45% actualmente utiliza IA para optimización de red, y apenas 16% ha implementado enfoques avanzados de IA.
Existe un gap enorme entre lo que saben que deben hacer y lo que realmente están haciendo.
Desconexión de la red
Ante los retrasos y restricciones de la red eléctrica tradicional, los centros de datos están migrando hacia soluciones “behind-the-meter” (BTM) — energía generada e instalada en el mismo sitio, independiente de la red pública. El 30% ya lo está haciendo, y el 39% planea incorporar estas soluciones en los próximos uno a dos años. El 86% considera la capacidad de operar independientemente de la red como una ventaja competitiva.
Esta es la línea divisoria: los centros de datos que tengan energía in situ (solar + almacenamiento en baterías) ganarán. Los que dependan únicamente de CFE perderán.
La mezcla energética como compensación inevitable
Aunque 78% de las utilities y 73% de los operadores de centros de datos reconocen que la energía renovable por sí sola no puede suministrar energía continua a gran escala, ambos grupos están invirtiendo activamente en sistemas de almacenamiento en baterías (BESS) para cerrar la brecha.
Sin embargo, hay una tensión incómoda: 68% considera el gas natural como una solución transitoria de corto plazo hasta que las renovables y el almacenamiento escalen — lo que genera conflictos con objetivos de descarbonización.
Para México, el panorama es más complejo. El país necesita garantizar suministro confiable para atraer inversión en centros de datos (nearshoring), pero también debe cumplir compromisos ambientales. El BESS y la energía solar en sitio no serán opcionales — serán mandatorios.
